
Compilación de Andrés Heguaburu.
El siguiente es un resumen de un informe realizado por los "Comités Oscar Romero" de España, que nacen a partir del 24 de marzo de 1980, fecha en que es asesinado Mons. Óscar Romero por su compromiso con los más pobres.
Están inspirados en valores de justicia, solidaridad y fraternidad cristiana. Existen Comités en América Latina y Europa, coordinados con el SICSAL (Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina).
En España, editan la Agenda Latinoamericana y la revista «Documentos del Ocote Encendido». Apoyan proyectos de desarrollo comunitario.
Organizan viajes solidarios a Latinoamérica y Jornadas de Reflexión sobre temas específicos. Publican libros y otros materiales en apoyo a su labor.
INFORMA DE LA SITUACIÓN EN GUATEMALA (Por Fernándo Bermúdez).
1. El creciente empobrecimiento de la gran mayoría de la población
2. El incremento de la violencia, que está alcanzando límites increíbles: un promedio de 19 asesinatos diarios. La violencia tiene raíces muy variadas, desde el crimen organizado con sus distintas ramificaciones en el narcotráfico y la mafia, hasta la delincuencia juvenil, conocida bajo el fenómeno de las «maras». La mayoría de los jóvenes integrantes de las maras proceden de familias marginadas y muchas de ellas desintegradas, sin oportunidad de estudio ni de trabajo. A diario aparecen cadáveres acribillados a lo largo y ancho del país, sobre todo en el área metropolitana. Los asesinatos unos son por ajuste de cuentas entre las distintas facciones del crimen organizado o de las maras y otros por la «limpieza social». Hay constantes asaltos y robos en las calles y en los buses. Según un informe de Prensa Libre, en los cinco primeros meses del año hubo 36.000 asaltos a buses, es decir, más de 200 asaltos diarios. Esta situación ha creado un clima de temor e inseguridad ciudadana que, según las encuestas, es el fenómeno que más preocupa a la población guatemalteca. Cabe señalar entre la violencia que azota al país, las amenazas, intimidaciones y allanamientos contra líderes y organizaciones sociales. Esta situación de criminalidad e inseguridad es una expresión del sistema socioeconómico y político imperante
Las violaciones de los derechos humanos continúan porque: 1) las estructuras del terror nunca fueron desmanteladas; estos grupos paralelos tienen poder económico, político, militar y siguen operando impunemente. El Estado no ha tenido la capacidad ni la voluntad política de controlarlos ni de desarticularlos; 2) las estructuras de seguridad democrática siguen siendo débiles e ineficaces, el Ministerio Público, que es el ente responsable de la investigación y persecución penal, no funciona a cabalidad; 3) persiste un armamentismo generalizado entre la población; 4) el contexto internacional alimenta los comportamientos violentos, adquiriendo el carácter de política predominante.
3. La ineficiencia del sistema de justicia, que es arbitrario. Está manipulado por decisiones políticas del gobierno, presiones económicas y poderes paralelos. El 85% de la población considera que el sistema de justicia es el más sobornado. Hay justicia para los poderosos y adinerado, en cambio los pobres quedan excluidos. Hay casos laborales en las fincas que llevan hasta cuatro y cinco años sin avanzar, a pesar de que los trabajadores llevan la razón.
Los pueblos indígenas han sido particularmente sometidos a niveles de discriminación, explotación e injusticia por su origen, cultura y lengua. En los juzgados no dan importancia a los mayas.
Es preocupante la falta de acceso a la justicia de gran parte de la población. Según datos oficiales, de cada cien homicidios, 93 quedan en la impunidad y de las denuncias presentadas al Ministerio Público, sólo el 3% llega a sentencia. Esto es debido a la fuerte influencia que diversos poderes fácticos ejercen sobre el sistema de justicia.
Existe una marcada exclusión para las áreas rurales en el sistema de salud y la educación básica y diversificada.
4. La degradación de los valores humanos.
5. La destrucción del medio ambiente. En primer lugar hay que señalar que Guatemala es un país de alto riesgo debido a su contextura y ubicación geomorfológico, propenso a terremotos, huracanes y tormentas tropicales. El riesgo y los desastres se acentúan por: 1) la alarmante deforestación por la tala inmoderada de árboles con la consiguiente pérdida de la biodiversidad y la erosión de los suelos; 2) las basuras vertidas en caminos y barrancos; 3) la contaminación de arroyos, ríos, lagos y costas marítimas con toda clase de residuos sólidos y líquidos. 4) la contaminación de los mantos acuíferos por la explotación minera de oro y plata a cielo abierto.
Frente a estos problemas hay una fuerte resistencia y lucha popular. Se percibe un lento, pero constante, crecimiento de las organizaciones sociales: campesinas, indígenas, mujeres, jóvenes, maestros, sindicatos, de resistencia a la explotación minera, etc. Un elemento común de lucha popular gira en torno a la explotación minera a cielo abierto.
Existe multitud de expresiones sociales, pero todavía falta cohesión.